Dieta Crudivegana. ¿Filosofía, Ciencia, Radicalismo?.

Tom y su madre Francis.
Holanda está bajo el hechizo de una madre y su hijo.  Una mujer en Amsterdam,  de 55 años (Francis Kenter ), podría perder la custodia de su hijo de 15 ( Tom Watkins ),  por alimentarle únicamente con una dieta llamada CRUDIVEGANA, desde los 5 años, basada en la ingesta exclusiva de productos vegetales crudos. Tom se alimenta exclusivamente  con  frutas, nueces, zumos y verduras crudas. En su dieta nunca incluye pan, pasta, pescado, carne u otros alimentos cocinados porque, según la madre, la comida pierde propiedades al ser cocinada a más de 40 grados. 

Se conmocionó su país y muchos hablan que es una desgracia y utilizan  grandes palabras como: abandono, maltrato infantil, la desnutrición. Asuntos Sociales  quiere separar a madre e hijo. Según expertos del Hospital Universitario de Amsterdm UCM, la dieta ha ocasionado al hijo un retraso considerable en su crecimiento, comparando su evolución física con la de un menor con problemas de nutrición en África y expresaron su preocupación por su desarrollo cerebral. El caso,  ha generado aún mayor  polémica, ya que el niño, según su madre no pueda asistir a la escuela secundaria desde hace dos años porque “allí los niños se reían de él por lo que llevaba para comer”.


El estilo de vida de Kenter y su hijo ya ha sido objeto de varios documentales, “Crudo” y “Más crudo”, realizados en 2008 y en 2012, y en los que el niño asegura que su madre no le obliga a comer de esa manera, que es voluntario. El caso ya ha traspasado fronteras, sobretodo gracias al documental y llegado con fuerza a nuestro país al estrenarse este fin de semana en España, dentro del festival de cine y gastronomía Film&Cook

Estos son algunos de los enlaces, de entre  todos  los artículos y noticias televisivas,  que se hacen eco en España del caso:

- Artículo del Comidista en el periódico el País.
-Artículo periódico ABC: Desnutrido por una madre crudívora.
- Informativos Telecinco: Tom, el adolescente que solo come frutas y verduras
- elcorreo.com: El adolescente que sólo come frutas y verduras.


Importante, primero, tener claro, ¿qué es una dieta CRUDIVEGANA?:
Alimentación “cruda” es aquella consistente en alimentos naturales, sin aditivos artificiales, y simultáneamente, no expuestos a una temperatura superior a la producida por el sol, es decir, alrededor de los 40 °C. Una expresión muy vinculada es "alimentación viva", que indica especialmente la calidad de "frescos" de los alimentos y la vitalidad de los germinados. Una dieta es llamada "vegana" cuando es "vegetariana estricta", es decir, cuando excluye todo comestible de origen animal exceptuando la lactancia materna y es fundamentalmente vegetívora (sin carnes ni pescado, sin huevo, sin leche ni derivados de esta, etcétera, aunque contiene, obviamente, agua y puede incluir comestibles de origen mineral, como la sal común de mesa, o de origen biológico técnicamente ni mineral ni animal ni vegetal, como la levadura, los hongos o algunas especies de algas. 
Encontramos, muchas publicaciones sobre la dieta crudivegana escritas por gurús reconocidos como David Wolfe, Matt Monarch, etc.. Defienden una dieta 100% cruda para siempre.

Matt Monarch "Lo que dejamos de
 comer es más importante
que lo que comemos"


"Eres lo que comes"


¡Pongamos la balanza¡...

Algunos argumentos que utilizan caen pos sur propio peso, son contradictorios y se fundamentaban más en filosofías que en ciencia. Y no quiere decir, que los alimentos crudos no tengas muchos beneficios y sean muy sanos, que lo son, pero por  razones diferentes.

    ARGUMENTOS QUE SOSTIENEN LOS QUE ESTÁN EN CONTRA.

1) Comer alimentos crudos es importante por las enzimas digestivas que nos aportan y al cocinarlos se destruyen todas.

INCORRECTO. Las enzimas vegetales son producidas por la planta para sus propios fines. Es cierto que al cocinar los alimentos se destruyen, pero los humanos  producimos nuestras propias enzimas digestivas, como por ejemplo la amilasa. No necesitamos las enzimas en los alimentos crudos para ayudar a la digestión y por otra parte la mayoría de esas enzimas se destruyen igualmente  cuando llegan al ambiente ácido del estómago.

2) La  dieta Crudivegana es la utilizada desde los orígenes por la especie humana.

NO ES CORRECTO DEL TODO, MUCHOS MATICES QUE AÑADIR. Los defensores de la dieta crudivegana se basan en que cada animal tiene una dieta natural. En el mundo animal la especie con mayor similitud a la nuestra son los chimpancés. Anatómicamente son muy similares y su alimentación está basada en frutas y verduras crudas. Lo cierto es que  nuestro sistema digestivo no es exactamente igual al de los chimpancés, ya que ellos pueden comer ciertos tipos de frutos silvestres astringentes y fibrosos que los seres humanos nunca podrían digerir. Si hoy en día, partidarios de los alimentos crudos trataran de vivir de lo que comen los chimpancés en estado salvaje, vivirían en un estado más o menos permanente de indigestión y probablemente no serían capaces de sobrevivir. Los propios crudiveganos indican que los vegetales como la patata, batata, berenjena, hoja verde de la tomatera (y solanáceas en general, sobretodo las pepitas) judías verdes, cacahuetes, judías pintas y alubias germinadas pueden resultar indigestas y/o tóxicas.

Richard Wrangham, profesor de la Universidad de Harvard, escribe convincentemente sobre el tema en su libro “Catching Fire”:

“La adaptación evolutiva a la cocina también podría explicar por qué los humanos parecen estar menos preparados para tolerar las toxinas que otros simios toleran." .(...) " La astringencia, la sensación de sequedad producida por los taninos y otros compuestos es común en las frutas consumidas por los chimpancés.”.(…) Los cambios en las preferencias de comida entre chimpancés y humanos sugieren que nuestra especie tiene una menor tolerancia fisiológica a los alimentos con alto contenido de toxinas o taninos. Ya que la cocción predeciblemente destruye muchas toxinas, podemos haber desarrollado un paladar relativamente sensible”.

Por otro lado, aunque chinpancés sean nuestros parientes más cercanos, evolutivamente hablando, están aún bastante distantes de los humanos en muchos aspectos, por lo que esa conclusión es un tanto  simplista.

3) El ser humano nunca se adaptó  a la ingesta de alimentos cocinados.

INCORRECTO.  Los seres humanos disponemos de un  sistema digestivo  un 25%  menor que el de los chimpancés, debido, entre otros factores, a una adaptación a una nutrición con mayor concentración en nutrientes y a que producimos mayor cantidad de enzimas que descomponen el almidón.

Si volvemos a Richard Wrangham, podemos  recoger las siguientes afirmaciones: “Todos los grandes simios tienen un hocico prominente y una amplia sonrisa: los chimpancés pueden abrir la boca dos veces más que los seres humanos, como lo hacen regularmente al comer".(…) La diferencia en el tamaño de la boca es aún más evidente si tenemos en cuenta los labios. La cantidad de comida que un chimpancé puede tener en su boca supera con creces lo que los humanos pueden hacer, ya que, además de su gran apertura y boca grande, los chimpancés tienen labios enormes y muy musculosos. Al comer alimentos jugosos como frutas o carne, los chimpancés usan sus labios para mantener un fajo grande de alimentos en la parte exterior de la boca y apretarlo con fuerza contra los dientes, lo que pueden hacer repetidamente durante varios minutos antes de tragar. Los labios fuertes son probablemente una adaptación para comer frutas" (...) Los seres humanos tienen labios relativamente pequeños, adecuados para sostener una pequeña cantidad de comida en la boca al mismo tiempo. (…) Los dientes humanos para mascar, o molares, también son pequeños, los más pequeños de todas las especies de primates en relación al tamaño del cuerpo. Adentrándonos más en el cuerpo, el estómago de nuevo es comparativamente pequeño. En los seres humanos el área de la superficie del estómago es menos de un tercio del tamaño esperado para un típico mamífero con nuestro peso corporal, y es más pequeño que el 97 por ciento de los otros primates. La alta densidad calórica de los alimentos cocinados sugiere que nuestro estómago puede darse el lujo de ser pequeño. Los grandes simios comen quizás dos veces más que nosotros, según el peso, por día, debido a que sus alimentos están llenos de fibra no digerible (alrededor de 30 por ciento de acuerdo al peso, en comparación con el 5 por ciento al 10 por ciento o menos en las dietas humanas). Gracias a la alta densidad calórica de los alimentos cocinados, tenemos necesidades modestas que son atendidas adecuadamente por nuestros estómagos pequeños.

(…) El intestino delgado humano es sólo un poco más pequeño de lo esperado por el tamaño de nuestro cuerpo, lo que refleja que este órgano es el sitio principal de la digestión y absorción, y que los seres humanos tienen la misma tasa metabólica basal que otros primates en relación con el peso corporal. Pero el intestino grueso, o colon, tiene menos del 60% de la masa que se esperaría para un primate de nuestro peso corporal. El colon es donde nuestra flora intestinal fermenta la fibra vegetal, produciendo ácidos grasos que son absorbidos por el cuerpo y se utilizan para producir energía. Que el colon sea relativamente pequeño en los seres humanos significa que no podemos retener tanta fibra como los grandes simios y por tanto no podemos utilizar la fibra vegetal de forma muy eficaz como alimento. Pero eso importa poco. La alta densidad calórica de los alimentos cocinados significa que normalmente no necesitamos el gran potencial de fermentación que poseen los simios. (…) El peso de nuestras entrañas se estima en alrededor del 60 por ciento de lo que se espera en un primate de nuestro tamaño: el sistema digestivo del ser humano en su conjunto es mucho más pequeño de lo que se prevé sobre la base de las relaciones de tamaño en los primates “.

4) Somos los únicos animales en el planeta que cocinamos los alimentos.

CIERTO, PERO ES UN ARGUMENTO DÉBIL. Por esa regla de tres, somos los únicos animales que escribimos, creamos música con instrumentos, usamos ropa,  y un montón de hábitos que podríamos seguir añadiendo y no por ello está mal hecho, ni se propone renunciar a ellos.

En cuento a la salud,  los animales salvajes que se alimentan de alimentos crudos SÍ enferman muchas veces, sobre todo, debido a los parásitos y los virus o bien son atacados por sus depredadores antes de que tengan tiempo de enfermar a causa de su tipo de  alimentación.

5) Cocinar los alimentos genera " Tóxicos".

SÓLO VERDADERO,  HASTA CIERTO PUNTO. La cocción de los  alimentos, usando altas temperaturas, sobretodo en el caso de la fritos , de alimentos tostados, sobrecocidos o quemados sí va a  producir  toxinas, aunque no se debe  ser categórico y  enunciar  que  todos los alimentos cocinados son tóxicos, ya que no es verdad,  y a veces, cocinar libera otros nutrientes que de otra forma no estarían a nuestro alcance. Por ejemplo,  cocinar espinacas libera más hierro y calcio. Las sopas están llenas de nutrientes que no se encuentran en una ensalada de zanahorias, cebollas y patatas.  Cocinar al vapor verduras o hervir un poco de arroz no va a producir toxinas perjudiciales para el cuerpo humano.

6) Los alimentos crudos tienen energáa vital que destruimos al cocinarlos.

MUY CUESTIONADO POR MUCHOS. Los alimentos como vegetales, frutas, son materia prima inicialmente viva, cuando la recoges de tu jardín, huerto, árbol, etc... quizás esté viva,  pero en el momento de digerirla, seguramente hace tiempo que está “muerta”. Cocerla es cierto que la mata, pero, ¿procesar  verduras y frutas, cortándolas, pelándolas o con la propia masticación de forma agresiva en tu boca,  no  destruye esa “fuerza vital” que los consumidores de dieta crudivegana, indican que  tienen?.

7) Desde el punto de vista cristiano, la Biblia dice que debemos ingerir alimentos crudos.

INTERPRETACIÓN LIBRE. Las personas somos libres de profesar la religión que más nos convenza, pero, ¿utilizar la Biblia como una guía de referencia sobre nutrición?, es fácil contextualizar cualquier apartado de la Biblia y al final, no dejan de ser interpretaciones personales, que fácilmente podríamos darles la vuelta y poderse interpretar lo contrario.

Los  argumentos cuestionados anteriormente, no quieren decir que los alimentos crudos no sean saludables, hay muchas razones pesadas también  por las que se deben defender, pero no precisamente las anteriores:


    ALGUNOS ARGUMENTOS A FAVOR MÁS APOYADOS.

1. Tienen mayor cantidad de nutrientes por caloría.

Frutas y verduras,  no hay duda,  de que son una fuentes ricas  en nutrientes, sobretodo cuando son crudas.  Aportan mayor cantidad de vitaminas, minerales, por unidad de caloría. Muchos nutrientes al cocinarlos se pierden, por lo tanto es bueno su ingesta en estado crudo.

No es fácil comer grandes cantidades de verduras si están crudas, pero sí es más fácil al cocerlas, reduce su volumen y su digestión al no tener apenas que masticar. Podríamos plantearnos otra solución para reducir volumen y mantener su contenido nutricional y facilidad para digerir, que es debatiéndolas.

Sí es recomendable y aceptado, la conveniencia de incluir más a menudo en la dieta verduras y frutas crudas frente a las procesada.

2. Tienen una baja "Densidad Calórica", por lo que son buenos para mantener un peso correcto.

"La densidad calórica es una estimación del contenido de energía de un alimento según el peso". Es un parámetro muy importante en nutrición. "El principio de la densidad calórica se trata de llenarse con alimentos que tienen mucho volumen pero pocas calorías por peso. Al comer estos alimentos, te sentirás satisfecho y lleno, y podrás comer todo lo que desees y perder peso en el proceso o por lo menos no ganarlo".

Aunque es importante tenerlo en cuenta para no tener sobrepeso, e incluirlos en la dieta en importantes cantidades,  necesitaríamos aportar otro tipo de alimentos, nadie puede vivir sólo de verduras, y posiblemente al final usted pasaría hambre con esta dieta de sólo verduras y nutricionalmente no sería equilibrada 100%.

3. Alimentos vegetales crudos resultan menos tóxicos que los procesados.

Al  cocinar los alimentos a altas temperaturas, sobre todo los  carbohidratos (patatas, por ejemplo), y sobretodo las operaciones de fritura, horneado, etc.. se crea un compuesto llamado acrilamida. En estudios con animales, las dosis altas de acrilamida causan cáncer. La cantidad de acrilamida aumenta a mayor temperatura y a mayor tiempo de cocinado.

Por otra parte, debemos tener en cuenta "la reacción de Maillard ", que  es un conjunto complejo de reacciones químicas que se producen al calentar los alimentos, teniendo como resultado, moléculas, que se sospecha que son muy negativas para la salud del ser humano. Se pueden observar algunos  de estos cambios químicos, por ejemplo en el color oscuro, al tostarse o caramelizarse muchos alimentos . 
A grandes rasgos, podemos decir que, los efectos al cocinar los alimentos son: alteraciones de la estructura bioquímica y la composición nutricional del alimento con respecto a su estado original, deformación y degradación de  moléculas en el alimento, destrucción, alteraciones y pérdida de  los nutrientes (vitaminas, minerales, aminoácidos, etc.)  dependiendo de la temperatura, método y tiempo de cocción, pues, si bien, a partir de los 40º C. ya se observa destrucción de las enzimas y cambios estructurales en las proteínas -que, lógicamente, aumentan con el tiempo expuesto-, la frontera calorífica a partir de la cual tiene lugar la mayoría de estas reacciones negativas son los 110º C.

Las  formas de cocción más "seguras" desde el punto de vista de toxicidad es la cocción al vapor. Debemos también considerar la seguridad alimentaria donde la cocción va a destruir las toxinas que están presentes de forma natural en las plantas. Así, como también, es importante, evitar ciertos alimentos que no se deben comer crudos, como las legumbres crudas o germinadas.

4. Con las ingesta de alimentos crudos y naturales eliminarás gran parte de alimentos y sustancias que te perjudican.

Cada vez más, las investigaciones científicas, conducen a asociar directamente,  el origen de muchas enfermedades que sufrimos los humanos, con la comida que ingirimos. El riesgo aumenta con el mayor  grado de procesado de los  alimentos. No sólo están muy procesados, sino que contienen una larga lista de ingredientes sospechosos, por ejemplo glutamato monosódico (GMS), conservantes, colorantes artificiales, entre otros.

Consumir una dieta de alimentos crudos elimina automáticamente toda esta basura, lo que significa que tu dieta será un 100% más limpia, pura y sana. La dieta de alimentos crudos también suele evitar los granos, una categoría de alimentos a la que muchas personas tienen reacciones alérgicas (sobre todo los que contienen gluten). No se recomienda,  comer granos germinados para la salud,  debido a su difícil digestión al ser muy alto el contenido en almidón crudo.

5. Las frutas frescas y los vegetales son un fuente de Fitoquímicos saludables.

Las frutas frescas y vegetales, las nueces y semillas crudas están llenas de fitoquímicos, que son diferentes compuestos en los alimentos que nos protegen contra ciertas enfermedades. Algunos fitoquímicos, pueden evitar el daño del ADN causado por los radicales libres, como los famosos antioxidantes, que  también sostienen que pueden prevenir el cáncer  y  aumentar nuestra inmunidad.  Precisamente se encuentran en muchas frutas y verduras.

Algunos de los fitoquímicos más potentes se encuentran en los alimentos crudos, y muchos de ellos, son sensibles al calor. Por lo tanto, hacer una dieta de alimentos crudos o una dieta mayoritariamente cruda, te dará una gran cantidad de fitoquímicos,  y esto podría llegar a ser uno de los principales beneficios de esta dieta.

Una excepción puntual sería el licopeno en los tomates, que está  más disponible cuando los cocinamos, pero en general, se obtienen más beneficios al comer alimentos en su estado natural que procesados.

6. Sensación de bienestar.

La  experiencia de muchas personas es que una dieta  rica en alimentos crudos les produce bienestar, mayor vitalidad y energía.

Mi opinión personal: desde siempre, adoro las frutas y las verduras crudas, las ensaladas, batidos, las macedonias, zumos frescos, etc... y sin lugar a dudas, prefiero los productos ecológicos, de temporada y autóctonos. No como carne y no es inicialmente, por ningún principio moral (aunque sí defiendo el bienestar animal durante la cría, el transporte y sacrificio y moralmente tampoco me hace gracia), simplemente, desde que tengo uso de razón, he tenido un fuerte rechazo hacia su sabor, textura, etc...y la he probado e intentado consumir en muchas ocasiones, pero tengo que aceptar que mi paladar es soberano. Tampoco me gustan los fritos, esa opción en mi hogar, apenas existe y el aceite para freír en todo caso, es de oliva virgen, que es más resistente al calor sin deteriorarse y no se reutilizará más. 

Tengo opiniones encontradas, con el tema de Francis Kenter y su hijo Tom. Por una parte, pienso que su dieta crudivegana, es mejor que la de otras familias que atiborran a sus hijos a fritos, "comida basura", dulces, y cientos de productos procesados llenos de aditivos perjudiciales, pero el problema es el radicalismo y los argumentos utilizados para justificarlo, demasiado filosóficos, y errados científicamente en muchos aspectos. ¿Busco salud con la alimentación pero pongo en riesgo el dasarrollo natural de un menor?. Me resulta chocante y me sorprende la poca rebeldía experimentada por el menor, sobretodo porque soy madre y no suelen ser tan dóciles los niños en estos aspectos. 

He leído, la experiencia de muchas personas que en un momento dado han practicado la dieta crudivegana, y sin ser detractores, reconocen que es positiva para limpiar el organismo durante una temporada, como "reseteo" indican, pero no como dieta definitiva. Comparto, en parte, este planteamiento. Los extremos no son buenos y como nos ha demostrado nuestra evolución e historia, el equilibrio es el estado ideal.

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