EL PROBLEMA DEL AUMENTO DE LA DEMANDA DE PROTEÍNAS.

La población mundial está creciendo y se intensifica, cada vez más, el consumo de carne en la dieta, es un hecho probado. Voy a intentar desmenuzar un poco el tema del consumo creciente de proteínas de origen animal. Explicar las consecuencias medioambientales que supone dar respuesta a esta demanda creciente y las posibles alternativas que se barajan. Por último, una invitación a la reflexión, a todas las  partes implicadas: consumidores, grandes empresas, gobiernos y asociaciones. 



La FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación), estima, que sólo en el período 2015-2030, la producción de carne mundial seguirá aumentando un 1,5% por año, mientras que la producción de leche se estima que aumentará un 1,3% anual.

Podemos observar en el siguiente gráfico la evolución y la tendencia:


El aumento de la demanda de carne y leche, implica también, el aumento de la demanda de alimentos para animales, sobretodo ricos en proteínas, imprescindibles para obtener más kilos de carne que vender.

Una de las fuentes más ricas en proteínas utilizadas en alimentación animal es la SOJA. Estados Unidos y Brasil son los principales exportadores de soja en el mundo, siendo la UE el mayor importador, consumiendo entorno al 20% mundial.

Europa, no puede auto-abastecerse de soja, ya que es un cultivo con limitaciones, sensible al clima y a la geografía. Es por eso que recurre a la importación.

La soja, aporta aproximadamente un 40% DE PROTEÍNAS, del total del producto. Contiene también lípidos, hidratos de carbono y minerales, siendo, por tanto, muy completo y obteniéndose un estupendo rendimiento en alimentación animal. 


El problema es, cómo se cultiva la soja para alimentación animal y qué inconvenientes asociados conlleva su cultivo.
Campo Novo do Parecis a 400 km. de Mato Grosso, Brasil. (Foto: AFP)

El cultivo de soja es responsable indirecto de la deforestación de importantes zonas del planeta. Por ejemplo, una publicación en "The Guardian", en el 2011, ya exponía, la advertencia de la de una de las mayores organizaciones internacionales para la protección de la naturaleza, WWF (World Wildlife Fund for Nature, en español, 'Fondo Mundial para la Naturaleza'), como los cultivos para la alimentación animal destruyen la sabana brasileña, sobretodo debido al cultivo de soja.

Según Mariana Soares Domingues, de la Universidad de Sao Paulo, el proceso en el estado agrícola de Mato Grosso, en centro oeste de Brasil, es el siguiente:
Otros problemas derivados, son los agroquímicos utilizados en estos cultivos, que están afectando a la salud de la gente, contaminando los ríos, pudiendo llegar a producirse un problema de recursos hídricos, como en otras zonas del planeta, siendo el agua un bien escaso.
La solución, sin duda pasa por una producción responsable, sostenible. 
Muchos pueden pensar que es un problema aislado y que afecta sólo a unos pocos. Realmente, estamos hablando de importantes zonas del planeta, que al igual que la Amazonia, son los grandes pulmones a nivel mundial. Los árboles y arbustos tienen muchos beneficios ambientales, como conservar el agua del suelo y el nitrógeno biológico, así como la fijación del carbono. También afectará negativamente a  la biodiversidad en el planeta. 

¿Y las alternativas...?


En ocasiones para abaratar costes, una opción es recurrir a otros cultivos, como son los guisantes y las habas, que de entrada son más sotenibles, porque al ser de secano, permiten adaptaciones a los cultivos de rotación, pero su cantidad proteica no es tan alta como la soja y son más débiles en cuanto a resistencia a las enfermedades y sequía.  
Otra alternativas que ya se están barajando son los cultivos de alfalfa y altramuz blanco. Su rendimiento proteico es mayor que en el caso de los guisantes y las habas, y también permiten una explotación sostenible. Por ejemplo, la Alfalfa ya cuenta con una industria establecida en los EE.UU. y en muchas partes de Europa debido a su adaptabilidad a una variedad de climas. El problema es que tanto la alfalfa como los altramuces blancos son en gran parte inadecuados cuando hablamos de animales monogástricos como los cerdos. Los rendimientos de estos cultivos son aún inferiores al maíz y el trigo, no captando aún el interés que deberían en los agricultores.   
Otra fuente de proteína no convencionales propuesta es el consumo de insectos. De hecho, en 2013, un documento de la FAO sobre "Los insectos comestibles", mostró que los insectos pueden tener una serie de beneficios ambientales y de subsistencia. Ellos emiten menos gases de efecto invernadero y menos amoníaco que el ganado o cerdos y tienen alta eficiencia de conversión de alimento. Para producir se necesita 1 kg de carne de res se necesitan 10 kg de pienso, mientras que 1 kg de grillos requiere sólo 1,7 kg. La cría de insectos y la cosecha pueden tener lugar en una escala mucho más pequeña que la agricultura tradicional, lo que significa que incluso los sectores más pobres de la sociedad pueden tomarla (FAO, 2013). El mercado, actualmente, más viable, para el consumo de insectos, recae en la alimentación animal.  
El mar y sus Algas, son otra opción. Actualmente, las Macroalgas, ya están siendo utilizado para alimentar a las vacas, caballos, cerdos, salmónes y camarones; debido en parte a la menor necesidad de aditivos sintéticos y antibióticos. Tanto las opciones insectos, como algas, ambas industrias están, relativamente, en las primeras etapas de desarrollo.  
Aunque a tendencia del mercado indica lo contrario, como vimos, reducir el consumo por parte de los humano de carne, es decir, "consumo sostenible", reduciría también notablemente el problema. Conseguiríamos también mejorar nuestra salud y los costes derivados de hacer frente a esa mala salud.  
Más apoyo a los agricultores locales frente a las grandes multinacionales, es otra opción que se debería plantear más en serio.

Cada cual, que saque sus propias conclusiones, pero está claro que es un problema de todos.


Fuente principales de consulta
http://www.foodsecurity.ac.uk
http://publimetro.pe/